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Un minuto sobre Gombrowicz (Para la presentación de la revista Witolda, octubre 2017)


Llegué a los primeros libros de Gombrowicz a través de mi padre, que leyó inicialmente Ferdydurke y me lo pasó como un libro “difícil y diferente”. En esa época, alrededor del 85, yo estaba recién instalado en Buenos Aires y se publicaron varios de sus libros en Seix Barral. En cada viaje que hacía a Bahía Blanca mi padre me encargaba uno y yo los leía antes de llevárselos. Valoré y descubrí (o creí descubrir) una cantidad de cuestiones, como la recurrencia de menciones y procedimientos de la dialéctica [Ver "Gombrowicz, escritor de la dialéctica"]. Leí bastante después su Diario, que me agregó una dimensión filosófica muy personal y aguda en varios temas, por ejemplo, los límites de la compasión en su parábola tragicómica sobre los escarabajos en la arena, o sus reflexiones sobre por qué lo monstruoso se volvió aceptable durante Hitler, en línea con las ideas pioneras sobre dominación y obediencia a la autoridad del psicólogo conductista Stanley Milgram, y que Gombrowicz resumió magistralmente en lo que es casi un teorema del mal: “Yo mato porque tú matas y porque él mata. Tú y él y todos ustedes torturan, pues yo también torturo. […] el pecado es inversamente proporcional al número de gente que lo comete”.
Releí, no hace mucho, casi todas sus novelas, y volvió a deslumbrarme como una gran personalidad literaria y un escritor verdaderamente original –esta última la categoría quizás más exigente en literatura–. Es además un buen ejemplo de que se puede, también en nuestra época, “escribir contra todo lo escrito”.

Sobre Witold Gombrowicz, mayo 2016

Entrevista de Nicolás Hochman a 80 escritores de todo el mundo, para un futuro libro.

1.  ¿Cómo te enteraste de que existía un autor llamado Witold Gombrowicz?
A través de mi padre, que leyó inicialmente Ferdydurke y me lo pasó como un libro “difícil y diferente”.

2.    ¿Cómo y por qué empezaste a leerlo?
En esa época yo estaba recién llegado a Buenos Aires y se publicaron varios de sus libros en Seix Barral, en cada viaje que hacía a Bahía Blanca mi padre me encargaba uno  y yo los leía antes de llevárselos.

3.    ¿Qué cambió, con los años, en tu manera de acercarte a su obra?
Valoré y descubrí (o creí descubrir) una cantidad de cuestiones, como la recurrencia de menciones y procedimientos de la dialéctica.

GOMBROWICZ, ESCRITOR DE LA DIALÉCTICA


Conferencia en el Congreso Gombrowicz
Sábado  9 de agosto de 2014.
Biblioteca Nacional, Buenos Aires.

                       Fuerza         Debilidad
                    Claridad        Oscuridad
                    Método                Caos
                    Triunfo          Derrota
¡Qué próximas resultan estas dos
letanías, como dos hermanas!


  Quiero empezar mi exposición con una cita típicamente modesta de Gombrowicz (y ya en sí misma un buen ejemplo de la dialéctica de la cantidad y la calidad):
 
Finalmente tengo que formular (pues veo que nadie lo hará en mi lugar) el problema fundamental de nuestro tiempo, aquel que domina por entero toda la episteme occidental. No es el problema de la Historia, ni el de la Existencia, ni el de la Praxis, o de la Estructura, o del Cogito, o del Siquismo, ni ninguno de los otros problemas que han ocupado el campo de nuestra visión. El problema capital es:
              CUANTA MÁS INTELIGENCIA, MÁS ESTUPIDEZ
De Diario (1953-1969), pág. 815

Diez lecturas imprescindibles

Publicado en el blog de Eterna cadencia, octubre 2013.
El autor de Crímenes imperceptibles, Acerca de Roderer y del reciente Una felicidad repulsiva elige sus diez libros de cabecera.

1. Ficciones, Jorge Luis Borges
2. La lección del maestro, Henry James
3. El proceso, Franz Kafka
4. Doktor Faustus, Thomas Mann
5. Cosmos, Witold Gombrowicz
6. El cuarteto de Alejandría, Lawrence Durrell
7. Historia de mi vida, Giacomo Casanova
8. La muerte de Iván Ilich, León Tolstoi
9. Música para camaleones, Truman Capote
10. Cuentos reunidos, Felisberto Hernández

Panel sobre Witold Gombrowicz


Participación en Los 7 Locos, dirigido por Cristina Mucci, junto a Adolfo Blanco, Miguel Grinberg y Nicolás Hochman.

Ver video Primer bloque
Ver video Segundo bloque

Literatura y comida


Publicado en el la revista El Gourmet, mayo 2013, y posteriormente en la revista digital El Puercoespín con el título Literatura y comida: tal vez sea mejor algo de hambre, mayo 2013.


    Ilustración: Chavetta Lepipe

    La presentación de comidas corre en literatura con las mismas dificultades y peligros que las escenas eróticas: ambas requieren de la evocación y de la complicidad del lector, y sufren por la mezcla, la acumulación y la descripción excesiva. Esto ha dado lugar a distintos procedimientos para sugerir lo selecto y lo exquisito. En Las mil y una noches hay mil y un banquetes pero ninguno tan memorable como aquel en que se le presenta al rey un jabalí que adentro tiene un ciervo que adentro tiene un faisán que adentro tiene un róbalo que lleva en la boca un huevo. El rey sólo prueba el huevo y deja con displicencia el resto de la comida a sus comensales.

Clásicos contemporáneos: "Cosmos" de Gombrowicz

Publicado en Revista 7 Días, enero 2013.



La revista "7 Días", que acompaña al diario Tiempo Argentino, de Buenos Aires, pidió a diez escritores que recomienden un libro "clásico del siglo XX" para este verano.

Guillermo Martínez recomienda "Cosmos", de Witold Gombrowicz:

Witold Gombrowicz es un autor verdaderamente original, esa categoría que excede a las rutinas y juegos de ingenio de las vanguardias. Sus temas, sobre todo en Ferdydurke, son los de la inmadurez y la forma (en particular la forma cristalizada en lo cultural y las costumbres que los adultos tratan de imponer a lo inmaduro, a lo espontáneo, a lo amoral que hay en la juventud; y el modo incómodo en que los mismos adultos sobrellevan esa forma adquirida de mala gana, como máscaras siempre a punto de caer). En sus novelas los adultos siempre manipulan a los adolescentes para que actúen y representen esa vida perdida. Pero en Cosmos se añade una dimensión filosófica (o epistemológica): puede leerse como una novela policial en que una investigación casi absurda para explicar un hecho mínimo (un palito colgado de un árbol) genera por intensificación de la búsqueda, por exacerbamiento de lo racional, una telaraña de causalidades, un cosmos perverso, que desemboca en el hecho máximo de un crimen. Además de todo (de su inteligencia, de su profundidad, de su talento literario), Gombrowicz es un autor divertidísimo. Cosmos puede ser la puerta de entrada para ir en busca de sus otros libros.