La entrevista a Guillermo Martínez continúa con el recorrido por las lecturas, autores y géneros que dejaron una impronta en él, que estuvieron presentes en su formación, y en el desarrollo del gusto. En la inquietud permanente están Borges, Henry James, Poe, el policial, la lógica. También se habló del recorrido que lo llevó a convertirse en escritor, de la historia familiar, de los estudios y del viaje a Buenos Aires. Por último, el autor comentó cómo vive la relación entre la literatura y la traducción al soporte cinematográfico. El encuentro que formó parte del Ciclo "Literatura sin fronteras. Autores que también escriben Literatura Infantil y Juvenil" se llevó a cabo en La Nube, lunes 24 de abril de 2017.
Mario Méndez: Además de Borges, sobre el que has escrito, ¿cuáles son tus lecturas más importantes, formativas?
Guillermo Martínez: Me gusta mucho Henry James, es uno de los pocos escritores que releo todo el tiempo. En general no leo en inglés porque me cuesta mucho apreciar el estilo literario, pero algunas cosas de él sí las leí en inglés. En castellano uno está tan entrenado en leer que vos sabés si el escritor está lleno de lugares comunes, qué tal las imágenes, qué pasa con los adjetivos, si son interesantes o no… Uno tiene todo ese registro del detalle de la calidad literaria. En inglés yo eso no lo tengo, no me doy cuenta del todo cuál es un escritor más o menos adocenado y cuál es un escritor brillante. Entonces prefiero leer traducciones al castellano. Siempre estoy a la espera de los nuevos libros que van resucitando cada tanto, de Henry James. Leo un poco a Ian Mc Ewan porque me interesa cómo toma temas científicos. Me interesan los personajes que saca del mundo científico. Leí hace poco a un escritor que me gustó mucho, Herman Koch, un escritor holandés, el de Casa de verano con piscina, y La cena. Me parece que tiene un tratamiento de lo contemporáneo muy interesante. Leo a John Le Carré, que creo que es como un Balzac contemporáneo. Una especie de Balzac del submundo del espionaje. Sobre todo sus primeras novelas me parecen extraordinarias. Ahora estoy leyendo El topo, otra vez. Leo a Graham Greene, Patricia Highsmith, esa línea me interesa mucho porque es el policial que tiene que ver con lo psicológico, con la transformación de una persona común en un asesino… Por un lado está la novela de enigma, por otro la novela negra, y además esa “ancha avenida del medio” en las que las personas comunes pueden ser asesinos.