“Diez lugares contados” o la provincia vista por sus escritores - Contarte Cultura

El libro “Diez lugares contados” reúne cuentos sobre mitología, leyendas, historias y anécdotas de Azul, el Delta del Tigre, Mar del Sud, Sierra de la Ventana, Baradero, Bahía Blanca, Mar de Ajó, La Plata, General Villegas y Villa Gesell escritas por autores nacidos en esas ciudades o convocados a viajar especialmente para narrar la actualidad o sus recuerdos en esos sitios.
El gobierno bonaerense convocó a escritores como Marcos Almada, Gabriela Cabezón Cámara, Florencia Canale, Federico Jeanmarie, Patricio Eleisegui, Guillermo Martínez, Sergio Olguín, Leonardo Oyola, Bibiana Ricciardi y Alejandra Zina a escribir un relato ficcional a partir de la elección de un lugar de la provincia de Buenos Aires.

Esos relatos quedaron reunidos en un libro editado por el Grupo Planeta que se presentó este jueves en la porteña librería El Ateneo Grand Splendid, y en la que estuvieron presentes algunos de los autores y los ministros de Cultura bonaerense, Alejandro Gómez, y nacional, Pablo Avelluto.
A su turno, Guillermo Martínez relató que su cuento es sobre Bahía Blanca, la ciudad en la que nació y en la que creció, y en la que retomó la leyenda de Ceferino Namuncurá, por lo que fue al lugar en el que estaban sus restos: Fortín Mercedes.
En ese marco, Martínez destacó que quiso trabajar en su cuento “el cruce entre la religión popular y la ciencia”, aseguró que no imaginó que “en estos días el mundo mapuche iba a tener tanta actualidad” y remarcó: “Por el bien de la democracia argentina esperemos que aparezca con vida Santiago Maldonado”.

Antología de cuentos de la Provincia de Buenos Aires. Agosto 2017.




Intermezzo musical: Zamba para no morir - Alberto Rojo (Reunión entre amigos). Agosto 2017.


La zamba que cantaba el Che en Bolivia.
Gracias, Alberto!

Letra

Romperá la tarde mi voz,
hasta el eco de ayer,
voy quedándome solo al final,
muerto de sed, harto de andar
pero sigo creciendo en el sol, vivo.

Era el tiempo viejo la flor, 
la madera frutal,
luego el hacha se puso a golpear,
verse caer, sólo rodar
pero el árbol reverdecerá, nuevo.

Al quemarse en el cielo la luz del día,  me voy
con el cuero asombrado me iré,
ronco al gritar que volveré
repartido en el aire al cantar, siempre.

Mi razón no pide piedad, 
se dispone a partir,
no le temo a la muerte ritual,
sólo dormir, verme borrar,
una historia me recordará, vivo.

Veo el campo, el fruto y la miel,
y estas ganas de amar,
no me puede el olvido vencer,
hoy como ayer, siempre llegar,
en el hijo se puede volver, nuevo.

Un acto de prestidigitación: el desafío intelectual de leer Crímenes imperceptibles / Trabajo crítico de Vanina Gerez

Un acto de prestidigitación: el desafío intelectual de leer Crímenes imperceptibles
Vanina Gerez. Universidad de Mar del Plata.

           Mentir con la verdad, con todas las cartas sobre la mesa, 
como un acto de ilusionismo con las manos desnudas.
Guillermo Martínez

 El siglo XIX es la fecha señalada por los teóricos para hablar del nacimiento del género policial. “Los crímenes de la calle Morgue”, editado en el año 1841, es considerado no solo el primer relato policial, sino también el texto que instaura las bases de un género que pervive hasta nuestros días. En la obra de Edgar Allan Poe ve la luz el primer detective, Auguste Dupin, quien debe hacerse cargo de la investigación requerida por el primer crimen cometido en el terreno del género policial; allí surge también ese lector suspicaz que intenta desplegar toda su capacidad analítica detectivesca para resolver el enigma propuesto.

Sobre la originalidad. Fragmento de una entrevista para Novena, con Fernando Medina (Uruguay) - Julio 2017

Al escuchar el nombre de Guillermo Martínez, algunos lectores piensan: “ah sí, el que escribió Crímenes imperceptibles”; otros, más aguzados, “sí, claro, el que en realidad es científico, y escribió “Borges y la matemática”; y otros, acaso, “¿quién? ¿Gustavo Martínez? ¿Guillermo Fernández?” Es claro que Martínez es un gran escritor, ampliamente reconocido. Pero esas vaguedades, esos equívocos, están ahí, y junto a la cuestión de su doble actividad, como escritor y como matemático, y a otra cuestión, más delicada, la que surge de voces críticas que declaran que Martínez es “el joven serio, un tradicionalista en realidad, ese que no le soltó la mano a Borges”, me llevaron a iniciar mi conversación con él planteándole justamente el problema, si cabe, de su identidad literaria.

Imagino que algunas de esas voces críticas te provocan, te llevan a repensar o a subrayar tu propia idea de lo que hacés en literatura.
Por empezar, para mí es claro que no soy un tradicionalista. Yo intento escribir, sí, con una mirada hacia la tradición literaria, pero siempre para buscar algo diferente y algo original. Esta es para mí una distinción crucial: a mí no me interesa lo nuevo simplemente por lo nuevo, sino lo nuevo que se mide con algún grado de profundidad con respecto a lo ya escrito. En ese sentido, ahí sí, reivindico la mirada del científico. El científico siempre toma en cuenta lo que ya está demostrado y probado en la historia de la ciencia, y aquello a lo que dedica su tiempo y su pensamiento, aquello que publica tiene que ser un aporte esencialmente diferente de lo que ya existe. Luego, también en literatura, hay muchísimo que ya ha sido propuesto, tocado, ensayado, e indudablemente cuando el escritor decide escribir sobre ciertos temas, contar ciertas historias, tiene que conocer lo que ya ha sido hecho. Por decirte algo, yo no me puedo poner a escribir una novela sobre ciegos sin saber que existe Informe sobre ciegos de Ernesto Sábato.


Mesa sobre literatura y guión - Jueves 29 de junio

Museo del libro y de la lengua,
Las Heras 2555.
Sala David Viñas
17 hs
Participan: 
Pablo Scholz, Jorge Maestro y Alejandro Brodersohn.