Intermezzo musical: Zamba para no morir - Alberto Rojo (Reunión entre amigos). Agosto 2017.


La zamba que cantaba el Che en Bolivia.
Gracias, Alberto!

Letra

Romperá la tarde mi voz,
hasta el eco de ayer,
voy quedándome solo al final,
muerto de sed, harto de andar
pero sigo creciendo en el sol, vivo.

Era el tiempo viejo la flor, 
la madera frutal,
luego el hacha se puso a golpear,
verse caer, sólo rodar
pero el árbol reverdecerá, nuevo.

Al quemarse en el cielo la luz del día,  me voy
con el cuero asombrado me iré,
ronco al gritar que volveré
repartido en el aire al cantar, siempre.

Mi razón no pide piedad, 
se dispone a partir,
no le temo a la muerte ritual,
sólo dormir, verme borrar,
una historia me recordará, vivo.

Veo el campo, el fruto y la miel,
y estas ganas de amar,
no me puede el olvido vencer,
hoy como ayer, siempre llegar,
en el hijo se puede volver, nuevo.

Un acto de prestidigitación: el desafío intelectual de leer Crímenes imperceptibles / Trabajo crítico de Vanina Gerez

Un acto de prestidigitación: el desafío intelectual de leer Crímenes imperceptibles
Vanina Gerez. Universidad de Mar del Plata.

           Mentir con la verdad, con todas las cartas sobre la mesa, 
como un acto de ilusionismo con las manos desnudas.
Guillermo Martínez

 El siglo XIX es la fecha señalada por los teóricos para hablar del nacimiento del género policial. “Los crímenes de la calle Morgue”, editado en el año 1841, es considerado no solo el primer relato policial, sino también el texto que instaura las bases de un género que pervive hasta nuestros días. En la obra de Edgar Allan Poe ve la luz el primer detective, Auguste Dupin, quien debe hacerse cargo de la investigación requerida por el primer crimen cometido en el terreno del género policial; allí surge también ese lector suspicaz que intenta desplegar toda su capacidad analítica detectivesca para resolver el enigma propuesto.

Sobre la originalidad. Fragmento de una entrevista para Novena, con Fernando Medina (Uruguay) - Julio 2017

Al escuchar el nombre de Guillermo Martínez, algunos lectores piensan: “ah sí, el que escribió Crímenes imperceptibles”; otros, más aguzados, “sí, claro, el que en realidad es científico, y escribió “Borges y la matemática”; y otros, acaso, “¿quién? ¿Gustavo Martínez? ¿Guillermo Fernández?” Es claro que Martínez es un gran escritor, ampliamente reconocido. Pero esas vaguedades, esos equívocos, están ahí, y junto a la cuestión de su doble actividad, como escritor y como matemático, y a otra cuestión, más delicada, la que surge de voces críticas que declaran que Martínez es “el joven serio, un tradicionalista en realidad, ese que no le soltó la mano a Borges”, me llevaron a iniciar mi conversación con él planteándole justamente el problema, si cabe, de su identidad literaria.

Imagino que algunas de esas voces críticas te provocan, te llevan a repensar o a subrayar tu propia idea de lo que hacés en literatura.
Por empezar, para mí es claro que no soy un tradicionalista. Yo intento escribir, sí, con una mirada hacia la tradición literaria, pero siempre para buscar algo diferente y algo original. Esta es para mí una distinción crucial: a mí no me interesa lo nuevo simplemente por lo nuevo, sino lo nuevo que se mide con algún grado de profundidad con respecto a lo ya escrito. En ese sentido, ahí sí, reivindico la mirada del científico. El científico siempre toma en cuenta lo que ya está demostrado y probado en la historia de la ciencia, y aquello a lo que dedica su tiempo y su pensamiento, aquello que publica tiene que ser un aporte esencialmente diferente de lo que ya existe. Luego, también en literatura, hay muchísimo que ya ha sido propuesto, tocado, ensayado, e indudablemente cuando el escritor decide escribir sobre ciertos temas, contar ciertas historias, tiene que conocer lo que ya ha sido hecho. Por decirte algo, yo no me puedo poner a escribir una novela sobre ciegos sin saber que existe Informe sobre ciegos de Ernesto Sábato.


Mesa sobre literatura y guión - Jueves 29 de junio

Museo del libro y de la lengua,
Las Heras 2555.
Sala David Viñas
17 hs
Participan: 
Pablo Scholz, Jorge Maestro y Alejandro Brodersohn.


Entrevista para el Festival del cuento corto Zagreb (Croacia) - Mayo 2017

1.       1. Usted es el autor de varias novelas y colecciones de relatos cortos, pero también se ha doctorado en Lógica por la Universidad Nacional de Buenos Aires en Argentina y más tarde hizo un postdoctorado en la Universidad de Oxford. ¿Existe un mismo proceso mental, una ley universal, detrás de las matemáticas y la literatura? ¿Dónde está el punto de encuentro entre las dos?  

Creo que hay una analogía en cuanto a los procedimientos mentales, al menos en mi caso. Uno tiene en principio un atisbo mental en un cielo algo confuso de ideales platónicos, ya sea de un patrón matemático, o de la clave para una prueba (en el caso de la matemática), ya sea de un personaje, un fragmento de diálogo, el final para un cuento, (en el caso de la literatura). A partir de esas primeras imágenes hay un proceso racional también similar en cuanto a clarificar, aguzar, extremar aquello entrevisto, hasta darle una forma más nítida y convincente. Y también al momento de transcribir al papel hay similitudes: esa es la piedra de toque de las ideas, y tanto la primera intuición matemática, como la primera intuición para un relato, se ponen a prueba y se transforman y cobran “astucia” en la tensión entre lo pensado inicialmente y el duro ensayo y error de la codificación por escrito.