Charla sobre Borges en CCK

Sábado 18 de junio
17 hs
Auditorio 612
Centro Cultural Kirchner
Leandro N Alem y Sarmiento
CABA

Viernes 24 de junio: Charla con Tomás Abraham


Viernes 24 de junio
Librería Borges 1975
19 hs
Calle Borges 1975
Entrada libre y gratuita

Otra trama, TV Pública, junio 2016


Entrevista de Osvaldo Quiroga sobre Borges y la matemática

Sobre Borges y la matemática, junio 2016

Entrevista de Claudio Martínez, Científicos Industria Argentina, TV Pública


Primera lectura de Borges, junio 2016

30 años sin Borges 
Eterna Cadencia, entrevista de Valeria Tentoni

  ¿Cuál fue el primer texto de Borges que tuviste frente a vos? ¿Qué efecto produjo en tu manera de leer y de escribir? Le hicimos esas preguntas a seis escritores argentinos para recordar al autor de Ficciones en el aniversario de su muerte. 

 Guillermo Martínez: autor de libros como La razón literaria, Una felicidad repulsiva y Borges y la matemática

 Fue a los doce años, en un cuento de la gran Antología del cuento fantástico, de Roger Caillois, que iba leyendo en un verano de a poco, entre asombro y asombro. En esa antología, veo ahora, hay sólo tres autores iberoamericanos, Rulfo, Cortázar y Borges. Es interesante que Callois, en 1967, incluya –como privilegio inusual o reconocimiento precoz– dos cuentos de Borges: "Las ruinas circulares" y "El espejo de tinta". Recuerdo que "Las ruinas circulares" me causó gran impresión y que traté de copiarlo inmediatamente en los primeros cuentos que escribía en aquella época. De "El espejo de tinta" evidentemente me fascinó la libertad de poder fingir que se escribía en una cultura diferente, con las invocaciones a Alá, que Borges toma de Las mil y una noches y repite en varios otros de sus cuentos. Recuerdo que escribí a los trece un cuento sobre la gran piedra negra de la Meca que abundaba en ciegos y copiaba también estas invocaciones. Pero Borges, en ese tiempo, era para mí sólo el autor de un cuento entre tantos otros autores (muchos más me habían impresionado en esa antología, sin saber nada de ellos). Era la época feliz en que leía sin mirar nombres ni contratapas… Lo reencontré después en varias otras antologías, en ese mundo de imaginación y falsificaciones donde se mezclaban Borges, Cortázar, Denevi, Silvina Ocampo. Sólo bastante más tarde, alrededor de los quince, leí un libro completo de Borges: era Ficciones. Empecé a distinguirlo y a separarlo. Y a reconocerlo, en todas las acepciones de la palabra. 

Los 7 locos, TV Pública, junio 2016


Borges y el infinito (micro TV Pública), junio 2016


Entrevista sobre La razón literaria, mayo 2016

Publicada en La Gaceta de Tucumán con el título "La crítica de valores permanece en la sombra", mayo 2016.  
Por Fabián Soberón

“La crítica de valores permanece en la sombra”
En La razón literaria, su último libro, arremete contra las convenciones de una crítica argentina que canoniza y descalifica autores de manera arbitraria. En esta entrevista habla, entre otras cosas, sobre su escepticismo frente al culto a la experimentación y su rechazo a los lobbies y la endogamia del mundillo literario. “En general, el movimiento de las polémicas es hacia la caricatura, hacia la sospecha psicoanalítica o hacia el insulto”, afirma.

- Percibo una continuidad de argumentación entre los ensayos de La fórmula de la inmortalidad y los de La razón literaria. ¿Vos crees que hay un sistema de pensamiento en tus ensayos?
- No lo llamaría con el nombre tan ambicioso de “sistema”, sí una cantidad de convicciones sostenidas en el tiempo contra cierto nuevo sentido común de la crítica dominante y del que resumo aquí algunos trazos: 
Mi sospecha de que exista algo así como un sistema de literatura argentina: esto parece históricamente más bien una cuestión de lobbies académicos y cierta pereza intelectual por incorporar lo nuevo que hace arrastrar por inercia y acumulación de papers nombres enseñados de profesores a alumnos. 
Mi resistencia a pensar la literatura como una cuestión de nombres, para mí es más bien una cuestión de obras (salvo en algunos autores que se repiten idénticos a sí mismos de obra en obra). 
Mi escepticismo respecto a lo que se quiere hacer pasar en nuestra literatura como vanguardia, y que en casi todos los casos veo como repetición de ideas de hace cien años. 
Mi preferencia por la noción de “originalidad” frente a la noción de lo simplemente “novedoso”.
Mi crítica al concepto de “experimentación” tal como se usa en literatura, que ha sido en general reducida al plano formal y al sacrosanto “lenguaje”, sin percibir las otras múltiples innovaciones ya realizadas o posibles en cuanto a la percepción y tratamiento de temas y sensibilidades. 
Mi reticencia a la valoración automática y al escudo mágico que tiene la palabra “experimentación”, como si no pudiera haber experimentos fallidos, estúpidos o ya totalmente agotados. 
Mi rechazo a la teoría del “rendimiento decreciente”, a la que opongo una literatura que vaya por mayor complejidad frente a lo ya escrito, en vez de angostarse en procedimientos de abstracción y abandono.