El acertijo de Babel (Caras y Caretas) Agosto 2019


El acertijo de Babel
(Sobre las letras misteriosas en los dorsos de los libros)

  
   Mucho se ha escrito ya sobre la Biblioteca de Babel, esa versión espacial, arquitectónica, que elabora Borges a partir de una idea de combinatoria expuesta por Kurd Lasswitz con menos encanto literario en su cuento “La biblioteca universal”. A esta altura las monografías y comentarios podrían ocupar su propio estante vertiginoso en alguno de los vericuetos de la magna construcción borgeana: el bucle autorreferencial en que la Biblioteca lee sobre sí misma. 

   Entre las páginas recientes se ha escrito, por ejemplo, con demasiada ligereza, que el cuento prefiguró la red de redes Internet: esto es profundamente erróneo, casi lo opuesto a la desesperanza de sentido que domina el relato. Borges insiste una y otra vez en que casi todos los volúmenes de la Biblioteca son ininteligibles: se dice que uno de los libros “constaba de las letras M C V perversamente repetidas desde el renglón primero hasta el último”. Y también: “por una línea razonable o una recta noticia hay leguas de insensatas cacofonías, de fárragos verbales y de incoherencias”.  Internet sería apenas una mínima subregión desperdigada: la módica reunión de los libros descifrables en los lenguajes conocidos humanos.

   La explicación de por qué en la Biblioteca de Babel “lo razonable (y aún la humilde y pura coherencia), es casi una excepción” tiene que ver con los postulados para el alfabeto y los volúmenes:  el número de símbolos ortográficos es veinticinco, no hay guarismos ni mayúsculas, y la puntuación ha sido limitada a la coma y al punto. Sobre los volúmenes se especifica: “cada libro es de cuatrocientos diez páginas; cada página de cuarenta renglones; cada renglón, de unas ochenta letras de color negro.” Y finalmente, “la ley fundamental de la Biblioteca”, por donde se filtra el sinsentido: los anaqueles “registran todas las posibles combinaciones de los veinticinco símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no infinito)”.

   Basta imaginar ahora que los veintitrés primeros símbolos ortográficos fueran las primeras veintitrés letras de nuestro abecedario y que los últimos dos fueran la coma y el punto. Si consideramos como un símbolo más el espacio en blanco, y lo añadimos al alfabeto básico como último símbolo, podemos representar a cada libro como una larguísima palabra única, formada desde el primer renglón hasta el último por una secuencia ininterrumpida de estos veintiséis símbolos. Esto nos permite imaginar a los volúmenes de la Biblioteca ordenados, al menos mentalmente, con el orden del diccionario. El primer libro sería entonces un volumen de cuatrocientos diez páginas con la letra “a” repetida sin espacios desde el primer renglón hasta el último. El segundo libro sería casi idéntico, solo que la letra final sería una única “b”. Y así hasta encontrar el primer libro con un único espacio al final. ¿Cuántos  miles y miles de libros con puro agolpamiento y galimatías de letras, cuántos anaqueles deberíamos recorrer, para encontrar el primer libro que empezara “En un lugar de la mancha”? (“mancha” en minúscula, recordar que no hay mayúsculas en el alfabeto). ¿Cuántos más para poder proseguir estas primeras palabras con algún sentido? ¿Y para llegar hasta el final de la primera oración del Quijote?

    Hay dos problemas incómodos en esta biblioteca que debe albergar “todo lo que es dable expresar, en todos los idiomas”. ¿De qué manera aparecen los libros escritos en lenguas con alfabetos diferentes, que incluyen por ejemplo letras mayúsculas, los acentos del español, o caracteres como la ö del alemán? En el cuento hay ejemplos de frases con todos estos símbolos que no figuran en el alfabeto generador. Borges lo resuelve con una codificación de los nuevos símbolos a partir de los veinticinco primigenios. Dice expresamente: “Un número n de lenguajes posibles usa el mismo vocabulario; en algunos, el símbolo biblioteca […] es pan o pirámide o cualquier otra cosa”. Esto siempre puede hacerse, en efecto, con sucesiones de los símbolos primitivos, tal como se procede en las encriptaciones: la á puede representarse, por ejemplo, como la sucesión de símbolos aacento, o bien, como el par ,a. La misma convención serviría para las demás vocales acentuadas. Del mismo modo, la A mayúscula podría expresarse como la sucesión amay,uscula o con cualquier otra convención que use sólo los símbolos iniciales.

   La segunda cuestión, más delicada, tiene que ver con la extensión de los volúmenes, que está restringida a cuatrocientos diez páginas. Recordemos que la Biblioteca debe incluir a todos los libros concebibles: “Lo repito: basta que un libro sea posible para que exista”. Sin duda El Quijote, Las mil y una noches o En busca del tiempo perdido deberían poder encontrarse en algún anaquel. También la última edición del Diccionario de la Real Academia o la Enciclopedia Británica.  Pero todos estos libros, perfectamente concebibles, y aún reales, ocupan mucho más del espacio de cuatrocientos diez páginas asignado a cada volumen. Todavía más elemental: podemos muy bien imaginar el libro que consta de la letra “a” repetida desde el primer renglón hasta el último de un volumen de cuatrocientos diez páginas, y que se continúe todavía un renglón más. Ese libro al que le sobra un renglón de caracteres respecto a las condiciones postuladas, ¿cómo se encontraría en la biblioteca?

El hecho capital de la historia
   Llegamos aquí al punto crucial, al acertijo, que plantea Borges dentro del cuento. Al describir las características de los volúmenes de la Biblioteca, se dice: “También hay letras en el dorso de cada libro; esas letras no indican o prefiguran lo que dirán las páginas. Sé que esa inconexión, alguna vez, pareció misteriosa. Antes de resumir la solución (cuyo descubrimiento, a pesar de sus trágicas proyecciones, es quizá el hecho capital de la historia) quiero rememorar algunos axiomas.”
   La función de estas letras al dorso, el hecho capital de la historia,  promete revelarse hacia el final. Pero cuando el cuento ya está por acabar sólo aparece, o reaparece, la pregunta de si la Biblioteca es infinita o finita. Se dice que “no es ilógico pensar que el mundo es infinito” y al mismo tiempo se recuerda que hay un número límite para la cantidad de volúmenes que pueden formarse de acuerdo a las reglas prefijadas. Ahora bien,  si en la Biblioteca “basta que un libro sea posible para que exista”, necesariamente debería ser infinita, porque podemos concebir libros crecientemente más y más largos (el libro conformado por n tomos de libros ya encontrados es un libro posible y diferente que también debería estar). ¿Cómo resolver estos requisitos contradictorios? Borges propone “esta solución del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y periódica… los mismos volúmenes se repiten”. Sin embargo, antes se había dicho, muy claramente, que no hay dos volúmenes idénticos en la Biblioteca. ¿Entonces?

   Aquí es cuándo –arriesgo yo- revelan su importancia y su función las letras en el dorso. Los libros de extensión más larga que cuatrocientos diez páginas pueden encontrar su lugar en varios tomos, tal como ocurre en cualquier biblioteca. Se separan aquí los conceptos de “libro” y “volumen”. Las letras en el dorso (o su ausencia) son una manera de codificar si un libro es parte de una sucesión de tomos (dos de tres, siete de diez), o bien un volumen único. Por eso las letras no tienen ninguna conexión aparente con el contenido: son sólo una indicación de que el volumen es parte de un libro más largo, y que los demás tomos también estarán en la Biblioteca. De esta manera, los libros de cualquier extensión tienen también cabida, divididos en varios volúmenes. Esto explica también la “periodicidad” a la que se refiere Borges: los tomos que conforman un libro mayor aparecen “repetidos”: cada tomo, desprovisto de las letras del dorso, será a la vez un volumen único, con su lugar individual. Sin embargo, como libros, no son idénticos: la diferencia está en las letras del dorso, que indicarán si debe considerarse “parte de algo mayor” o bien, si no hay letras, “volumen único”. Gracias a estos símbolos externos la Biblioteca puede expandirse, dar lugar a libros de longitud creciente y parecer “ilimitada”, al menos mientras haya suficiente lugar físico para inscribir las letras en los dorsos. ¿Sería esta la solución en la que pensaba Borges, su “elegante esperanza”?

Postdata. El escritor y físico Alberto Rojo agrega esta interesante observación: pensemos en el libro de 820 páginas que constara de la repetición de una única frase (por ejemplo, la perversión duplicada de las letras M C V que menciona Borges o la frase obsesiva que escribe el personaje de Jack Nicholson en El resplandor). Este libro de dos tomos, sin letras en los dorsos, perfectamente posible de imaginar, no encontraría lugar en la Biblioteca de Babel, porque no se admiten volúmenes repetidos.


La reescritura de los mitos en las novelas Acerca de Roderer y La mujer del maestro de Guillermo Martínez (por Bojana KOVAČEVIĆ PETROVIĆ)

Resumen:

Este artículo investiga la presencia de los mitos en las dos primeras novelas del escritor y matemático argentino Guillermo Martínez. Acerca de Roderer es una historia sobre el proceso de madurez e inadaptación a la vida, impregnada de signos y preguntas universales, con los elementos del mito fáustico en el estadio del conocimiento humano contemporáneo, presentes en varios niveles del texto: explorando los límites del conocimiento humano, Martínez hace al narrador rechazar el pacto con el Diablo, pero le quita la vida. Su segunda novela, La mujer del maestro, trata el mito de Prometeo dentro de la historia, refiriéndose a los temas tan dispares como talento y traición, generosidad y envidia, deseo y vanidad, siempre poniendo el enfoque en la literatura. Por consiguiente, nuestra investigación está basada no solo en las mencionadas novelas sino también en las reflexiones del propio autor sobre literatura –desde su primer libro de ensayos La fórmula de la inmortalidad hasta el último publicado, La razón literaria–, y asimismo en las opiniones del escritor expresadas en las entrevistas que le hicimos en tres ocasiones. Nuestro objetivo es mostrar que Guillermo Martínez escribe sobre los temas universales con una nueva tensión, comprobando que Fausto y Prometeo son dos caras de un mismo mito, que sigue actual.

Palabras clave: Guillermo Martínez; Acerca de Roderer; La mujer del maestro; El mito de Fausto; El mito de Prometeo

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La reescritura de los mitos en las novelas Acerca de Roderer y La mujer del maestro de Guillermo Martínez (por Bojana KOVAČEVIĆ PETROVIĆ)

Ideologías de lenguaje en Guillermo Martínez (por Carolina Orloff)

Resumen:

Guillermo Martínez es, sin dudas, una de las figuras más destacadas de la narrativa argentina contemporánea; un escritor que, desde principios de los años noventa, ha incursionado con éxito no solo en el género de la ficción, sino también en la ensayística y en la crítica literaria. Con el objetivo general de subrayar la importancia de este autor, hasta ahora poco estudiado, este artículo brindará un análisis sobre una de las temáticas fundamentales de su obra, a saber, la excentricidad en términos generales y en particular la excentricidad en cuanto a las ideologías del lenguaje. ¿Cuál es el rol que Guillermo Martínez le asigna al lenguaje como manifestación de la excentricidad geopolítica? El trabajo tomará ejemplos de las novelas de este autor para demostrar, por ejemplo, los complejos matices que Martínez le da al uso del inglés, del bilingüismo, de las palabras no traducidas y del español «fronterizo» o «semi neutro» como expresiones de otredad y del no-lugar, como formas de diferenciación entre el que pertenece y el que se fue, como fundamentaciones en dicotomías que enfrentan «el de afuera» con «el de adentro».


Palabras Clave: Guillermo Martínez, Geopolítica, Lenguaje, Excentricidad, Otredad.


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Ideologías de lenguaje en Guillermo Martínez (por Carolina Orloff)


Presentaciones Feria del Libro 2019

  •  Domingo 28 de abril a las 20 hs. presentación sobre "La piel intrusa" de Yanina Rosenberg, con Diego Paszkowski en sala Adolfo Bioy Casares.


  • Viernes 3 de mayo a las 19 hs, charla sobre "El coraje de leer" en Sala Victoria Ocampo. 























  • Sábado 4 de mayo a las 17 hs. debate sobre el avance de las pseudociencias: Charla sobre la estética de los razonamientos y el atractivo de las Pseudociencias en Centro Cultural de la Ciencia. 






















  • Domingo 5 de mayo a las 18 hs presentación sobre indicios y señales: Conversación sobre el policial argentino, con Florencia Etcheves y Pablo De Santis.


  • Viernes 10 de mayo a las 18:30 hs Charla con Fernando López sobre La Odisea del cangrejo en sala Alfonsina Storni.
       

  • Sábado 11 de mayo a las 15 hs. Mesa con Care Santos y Emili Rosales: "La literatura nos conduce a un secreto" en Estand Barcelona.
15 h – 16 h LA LITERATURA NOS CONDUCE A UN SECRETO

Estand Barcelona,  Pabellón AmarilloGuillermo Martínez y Care Santos tienen una estrecha relación con Barcelona. La ciudad es uno de los escena rios habituales de las novelas de Care Santos, que escribe tanto en catalán como en castellano. Para Guillermo Martínez, Barcelona ha sido su referencia editorial en Europa. Ambos han sido distinguidos con el Premio Nadal, decano de las letras en castellano. El editor Emili Rosales habla de las novelas más recientes de ambos autores, Todo el bien y todo el mal y Los crímenes de Alicia, a partir de la tensión entre el relato de la lógica

y el impulso vital que parece desbordarlos.Guillermo Martínez, Emili Rosales y Care Santos

Una madre protectora

Texto de contratapa de Samanta Schweblin.

Lorenzo Roy, pintor bohemio y carismático exalcóholico, regresa a su círculo de amigos con una nueva mujer, Sigrir, con la que pronto se casará y tendrá un hijo. Pero quizá Sigrir no sea la tímida danesa que aparenta ser, ni ese hijo frágil e indefenso esté realmente a salvo con ella. Perdido en su desesperación, Roy recurre al narrador de este relato, quien muy pronto recibirá una revelación de la que será difícil recuperarse.
Con la intensidad y el ritmo de un thriller, esta historia invoca en sus últimas páginas la inminencia del horror, enfrentando al lector a la fina línea que divide la cordura de la locura, acorralándolo cara a cara con la verdad e imponiéndole la crudeza de una inquietud inevitable: ¿podría pasarme a mí? ¿Tan rápidamente podrían quitarme de las manos lo único que me sostiene en este mundo?
Una madre protectora es la nouvelle que cierra el libro de Guillermo Martínez Una felicidad repulsiva, galardonado en la primera edición del prestigioso premio Gabriel García Márquez. Inteligente, imprevisible y perturbador, sin duda este relato merece al fin su edición especial.

Trailer completo de El Hijo, la película de Sebastián Schindel basada en mi nouvelle "Una madre protectora". Con Joaquín Furriel y Martina Gusmán